SILANES
Capítulo 9 del libro "López de Silanes, Genealogía, 2010" por F. J. Ignacio Lopez de Silanes
La Asociación de amigos de Silanes agradece a Don F. J. Ignacio Lopez de Silanes su exquisita colaboración y por permitirnos publicar este texto en la web
Recomendamos la lectura del texto consultando el pdf adjunto a este mismo artículo para poder disfrutar de las fotos que acompañan al texto.
Silanes se encuentra a caballo entre el valle de la Bureba y los montes Obarenes, desplegándose sobre ambas márgenes del río Silanes. Está hermanada con la localidad sarda de Silanus, que aunque más pequeña, tienen en común su origen relacionado con la "Gens Silana", y una evolución paralela. A continuación, presentamos sus elementos más característicos.
La Población
Silanes se ubica en las estribaciones meridionales de los Montes Obarenes, en la comarca de La Bureba. Como dicen los silaneses "Silanes es el oasis de la Bureba". Se accede al pueblo desde la carretera N-I tomando la carretera local que conduce a Villanueva de Teba y Silanes. Actualmente es una pedanía del ayuntamiento de Miraveche. Tiene límites con Obarenes y Pancorbo, amén de las dos localidades apuntadas.
Desde la lejanía solo se ve la Iglesia de San Román, único edificio que queda en lo alto del cerro. El pueblo se ubica a ambas márgenes del río Silanes, formando dos barrios: El Barrio Bajo en la orilla oriental del río, ocupando una pequeña llanada bajo unas rocas, y el Barrio Alto, en la otra margen, distribuido en la ladera oriental del cerro que se corona con la iglesia. La economía se basa en la explotación agrícola y ganadera del terreno. Ahora sirve de recreación vacacional y de fines de semana.
El estilo del caserío se corresponde con el de una población ganadera y agrícola que, fue casi abandonada en la década de los años setenta, siendo más antiguo el poblamiento del barrio Alto, donde aparte de la iglesia de San Román, existen algunas casas que muestran portadas con arco de medio punto del siglo XV.
El Callejón es un estrechísimo desfiladero entre dos rocas sobre el río Silanes, que comunica el valle de Silanes con el valle situado bajo el Pico de La Verdina, una formación rocosa imponente por su masa y altura, que separa los valles de Silanes y Obarenes.
Silanes cuenta con dos yacimientos arqueológicos importantes: La Llana y La Atalaya, ambos en las partes altas de sendas montañas silanesas en la dirección de Miraveche.
La Edad del Bronce, la Edad del Hierro y la romanización
De la antigüedad del poblamiento de Silanes hablan claramente los diversos objetos aparecidos en los términos de La Llana y La Atalaya. El primero es un cerro con un plateau en su cumbre que se remata con un pequeño montículo. Se sitúa al sur oeste de Silanes, a menos de un Kilómetro de distancia, y su cumbre y laderas son perceptibles desde la explanada de la iglesia que corona el cerro del Barrio Alto. Actualmente se le conoce también como La Isana, diferenciándose entre La Isana altera y La Isana bajera, correspondiéndose con la cumbre y las faldas bajas del monte, ocupada esta última por algunos huertos y construcciones de fin de semana. La tradición popular se hace eco de este término como sede de la ciudad antigua de Silanes, mencionando los hallazgos arqueológicos frecuentes que ven la luz con los arados de los tractores.
El yacimiento arqueológico es conocido al menos desde 1953, en que S. González [1] hace referencia a la ciudad ibérica de Silanes en La Llana, describiéndola como un castro romanizado. Es una planicie elevada, donde las obras de parcelación han descubierto gran cantidad de piedras de fábrica, también es frecuente recoger cerámica romana y abundante teja pertenecientes al poblamiento que ahí existió. De este lugar debe también proceder la escultura del carrito de bronce de la Edad del Bronce referido por García y Bellido, y J. M. Ibero.
Hermann Parzinger [2] en el año 2000 hace referencia a La Atalaya de Silanes como situada a unos 800 m al sur oeste de Silanes, donde descubrió en 1991 un poblamiento alargado, que en su opinión, albergó uno de los poblamientos más antiguos de la Bureba. Donde han aparecido fragmentos de cerámica hecha a mano, que dataron en la Edad del Hierro, y que en el tiempo lo relaciona con el yacimiento arqueológico de Las Cogotas I.
El mismo autor sitúa La Llana a unos escasos 500 m al suroeste de Silanes, haciéndose eco de los descubrimientos arqueológicos anteriores de la Edad del Bronce, y particularmente la escultura del carrito. Pero hace referencia, sobre todo, a una villa rústica romana que debió estar amurallada, de la que proceden los múltiples restos encontrados de cerámicas, azulejos, cristales, etc. Sea como fuere, podemos asegurar que los restos arqueológicos de Silanes están siendo estudiados desde 1923.
Pero hemos tenido que esperar al año 2006, para que se publicaran gráficamente [3] algunos de los restos aparecidos en La Llana de Silanes, referidas como "sigillata" es decir, trozos de cerámica. Describen La Llana como un extenso yacimiento de tres hectáreas ocupando una alta planicie cercana a la localidad junto al arroyo Silanes. "Corresponde a un asentamiento ex novo. Son muy abundantes los materiales aparecidos: sigillata, tejas, estucos, molinos, ladrillos, objetos metálicos, pesas de telar con la marca FUSCI, etc. Campillo matiza que, además aparece otro tipo de materiales constructivos: bloques de mortero, fragmentos de mármol, tejas con marcas de dedos, molinos circulares, teselas de mosaicos, y objetos metálicos (clavos, escarpias, asa de sítula y una espátula)".
La presencia de material de construcción de lujo como el mármol y teselas de mosaicos apuntan directamente a una villa romana de lujo, más que al poblamiento rural romano como creen otros autores. Es decir, debiéramos seguramente de ubicar aquí, en La Llana de Silanes, la villa de los Silanus, pertenecientes a una de las principales familias de Roma, los "Gens Silana", que debieron de establecerse en la localidad, posiblemente, cuando Appio Junius Silanus fue Gobernador de la Hispania Tarraconense. Seguramente encontró en Silanes, un lugar a mitad de camino entre Tarragona y Lugo. En la primera tenía su sede oficial, para recibir embajadores, príncipes, caudillos locales, y la sede administrativa, y en Lugo estaban acantonadas las Legiones, teniendo que realizar diversas campañas militares por Galicia, Portugal, Asturias y el País Vasco, para sofocar las revueltas indígenas.
Continua la cita diciendo: "Se encontraron algunas monedas de Adriano y Lucio Vero. Sería el único yacimiento con presencia de algún fragmento de sigillata sudgálica, según Campillo. La homogeneidad de la cerámica permite fechar este importante yacimiento durante los siglos I y II d.C. e incluso permitir una posible identificación con la Vindeliea de las Fuentes. Aunque el grueso de materiales pertenece a época altoimperial, también hay alguno del Bajo Imperio, pero de mucha menor calidad."
Otra vez los arqueólogos nos están refiriendo al lujo en Silanes durante el Alto Imperio, justamente los años en los que, los miembros de la "Gens Silana" eran muy poderosos en Roma, gobernaron en la Hispania, y se establecieron en Silanes. Aunque el poblamiento de Silanes es muy anterior a la época romana, el establecimiento de una familia importante y poderosa en el lugar, debió tener un impacto muy fuerte, tanto, como para que a partir de entonces, el lugar fuera conocido con el nombre de Silanus, de donde deriva la versión romance de Silanes. El establecimiento de la familia Silanus en el lugar, motivaría sin duda, nuevas construcciones de villas y comunicaciones, el establecimiento de mucha gente, de servicios, militares, seguridad, abastecimientos, etc. Sin duda, una gran conmoción local.
Referencias para la arqueología de Silanes:
[1] Studia Arqueológica 33. Carta arqueológica de la Provincia de Burgos. I Partidos judiciales de Belorado y Miranda de Ebro. Universidad de Santiago de Compostela. Universidad de Valladolid. 1974.[2] Deutsches Archäologisches Institut. Das castro von Soto de Bureba. Archäologische und historische Forschungen zur Bureba in vorrömischer und römischer Zeit. Von Hermann Parzinger und Rosa Sanz. Rahden/Westf. 2000.
[3] El final de la Edad del Hierro y los comienzos de la romanización en La Bureba (Burgos). Ignacio Ruiz Vélez, Rosa Sanz Serrano y Hermann Parzinger. Boletín de la Institución Fernán González. Nº 232. Burgos 2006.
Silanes
Caius Appio Junius Silanus fue nombrado procónsul de la Hispania Tarraconense por el emperador Claudio el año 40. Al llegar a España el nuevo gobernador, que ya la conocía muy bien, al haber desempeñado aquí otras misiones anteriormente, pensamos que se vio en el siguiente dilema.
El territorio Tarraconense estaba articulado por la calzada que unía Lugo y Tarragona. En Lugo tenía Appio acuarteladas las legiones, ya que en aquella zona hubo levantamientos de príncipes locales, contra los que intervino para someterlos, y establecer pactos. En el otro extremo se encuentra Tarragona, la capital y, por tanto, la residencia oficial del procúnsul. También es la sede de los funcionarios de la provincia romana, el lugar donde el procónsul recibe las embajadas y a los príncipes locales, así como el puerto principal, y la puerta de las comunicaciones marítimas con Roma y el resto del imperio. Para poder atender a las necesidades que se planteaban en ambos extremos de la calzada, seguramente decidió residir en una villa privada justo en el punto central entre Lugo y Tarragona, decidió residir en Silanes.
Sabemos por otra parte de la existencia de una villa romana rica en La Llana de Silanes, donde han aparecido mármoles y teselas de mosaico. Lo más probable es que el procónsul se estableciera en el poblamiento prerromano, que fueron transformando paulatinamente de acuerdo con su categoría y necesidades. El establecimiento del procónsul acarrearía el desplazamiento de importantes recursos al lugar, como también de mucha gente, personal de servicio, correos, seguridad, y estacionamiento de tropas. Por lo que no es extraño que el lugar comenzara a ser conocido con el nombre de su huésped principal, Silanus. Silanus no se hubiera mantenido, sino hubiera residido aquí la familia Silanus de forma permanente desde aquellas fechas.
La edad media
Los monasterios de San Mamés en Obarenes y de Cova de Gallegos, ambos en Pancorbo, pertenecían al Monasterio de san Millán de la Cogolla. La dotación de propiedades para estos monasterios desplegó una documentación muy interesante en los cartularios monacales, auténticos libros de registro de sus propiedades. Cuando un monje ingresaba en la régula, lo hacía también con sus bienes y heredades. Un documento fechado el 27 de junio del año 952 de nuestra era, es interesante por dos circunstancias: Muestra como el Abad Adolfo se entrega al monasterio de San Mamés en Ovarenes, seguramente para ser abad, con sus propiedades, que agrega a las del monasterio. Las primeras propiedades que cita, y por eso quizás las más valiosas para él, están localizadas en Silanes, donde poseía casas con sus derechos, una tierra, huertos con manzanos, un molino y linares. Estas propiedades que poseía el Abad Adolfo en Silanes eran, de por sí, una fortuna para la época, a la que agregó otras propiedades en la Bureba. Es obvio el interés que pudo tener el Monasterio de San Millán, por incorporar a esta persona al monasterio de San Mamés con esta dote. Si la dote era grande, se le proporcionaba un cargo en el monasterio de acuerdo con ella. Es también posible que el Abad Adolfo, fuera de Silanes, ya que ahí radicaba la parte más importante de su dote, y menciona también a Silanes en primer lugar.
Es el documento más antiguo que conozco que menciona a Silanes. Lo que pone de manifiesto que ya a mediados del siglo X el nombre de Silanes ya estaba configurado como lo conocemos actualmente, desde el término latino Silanus. Esta forma romance de Silanes tiene ciertos rasgos mozárabes o hispano-cristianos, lo que es normal si tenemos presente que en aquella época la cultura de los cristianos andaluces fue la dominante en el reino de León, y en el Condado de Castilla. En esa misma época debió formarse el nombre de Obarenes. El proceso de formación del término romance lo vemos más claro para la localidad de Valluércanes, también en la cercanía de Pancorbo, derivado de Valle de Orcanus, de acuerdo con un documento de hacia el año 1000 o de Valle de Orcanis, según otro documento del 27 de agosto de 1045. Vemos así como se formaron en esta zona y en estos años, los topónimos terminados en "anes", Silanes y Valluércanes, partiendo de los latinos Silanus y Valle de Horcanus. De haberse producido esta evolución unos años más tarde, probablemente Silanes se llamaría ahora Silanos, al igual que la localidad de Huércanos que también ha evolucionado de Horcanus, pero más tarde.
Durante el siglo X, la localidad de Silanes fue el solar de algunas familias, como López de Silanes, que lucharon con los Condes de Castilla. Los López de Silanes, obtuvieron su nobleza e hidalguía en el campo de batalla en esta época. Disfrutando desde entonces del estatus de fijosdalgo.
Primer documento en que se registra la localidad de Silanes
Cartulario de San Millán de la Cogolla. 27 de junio del año 952. (Beceno, fol 131-131 wuelto), (Gótico, fol. 10; Coleccion, num. 53), (Ed. Serrano, p. 62, num. 51).
El abad Adolfo se dona a San Mames con todas sus posesiones, sitas en Silanes, Bureba, Ribarredonda, Ballana, Pancorbo, Borcejo, Villanueva y Tobalina.
Ego Adolfo abbas trado corpus meum et anima mea ad honorem Sancti Mametis et a consorcio fratrum qui ibidem sunt, et trado ad ipsa regula casas meas proprias in Silanes, cum divisas, egressum et regressum et una terra, ortales, cum pomiferos, molino, linares. Et terras in Borovia et in Ripa retunda, et in valle de Vallarta. Vineas in Ponte corvo et in costa de Bercelo. Et alias vineas in costa de Villa nova et in Tovalina. Libros, cavallos et alias casas in Ripa retonda, cum egressum et regressum, eciam mobilem quam inmobilem, quantum de me potueritis inveniri omnia // ad integritate firmi fiant, amen.
Post odie vero die si quis de nobis aut aliquis homo de gens nostra aut extraneis ad hec regula pro hanc donacionem vocem levaverit, aut voluerit traere, iram Dei descendat illum et anima eius cum Iudas habeat portionem inferno inferiori, amen. Et a comitis partem quatuor libras pariat auri.
Facta tradicione et confirmacionem in era DCCCCª. LXª., V kalendas iulias, regnante rex Ordonio in Legione, et comite Fredinando Gundessalvez in Castella, Didaco episcopo in Valle posita.
Ego Adolfo abbas quod tradidi, confirmavi signo (cruz) inieci, Iohannes testis, Monnio presbiter testis, Stephanus presbiter testis, Stefanus presbiter testis, et aliorum multitudo testes.
Documento más antiguo conocido donde aparece una persona llamada Silanes (Pedro López de Silanes)
Cartulario de San Millán de la Cogolla. Junio del año 1186. (Becerro, fot. 215 y vº 216), (Gótico, fol 152 y vº Colección nº. 467).
Pesquisa efectuada respecto a los derechos de los hombres de Arce sobre unas heredades y linares.
CCCXLIIIL De inquisicione quam fecit dompnus Oriolus super hereditates que sunt in Foce inter fratres de Buisedo et homines de Arçe.
Sub Christi nomine redemptotis nostri. Hec est carta inquisicionis quam fecit dompnus Oriolus super hereditates qui sunt in Foze inter fratres de Buixedo et homines de Arce, feria VI pro festum apostolorum Petri et Pauli presente Sancio abbate de Buixedo et Ferrando abbate Sancti Emiliani, Dominicus Martinez de Cellorigo et Petrus Guerrero eiusdem cognatus de Cellorigo, Iohanne Faber de Sagga de iuso et Martinus Beilaz de Fuentzea, isti quatuor coniurati a domno Oriolo merino regis intus in Foze, pari et concordi testimonio dixerunt: quod propriis oculis suis viderunt et sciebant certa veritate quod de illo pennueco quod est fixum circa veterem viam, de altera parte est semita que vadit per mediam sernam, ista serna fuit linares usque ad Fontem Oriam, fuerunt hereditates et linares de omnes de Arze. Affirmantes et testificantes quod sciebant quia homines de Arze laborabant et habebant hereditates istas iure hereditarlo a tempore Alfonsi imperatoris et nullam pectam nullumque censum ex eis dab ant regis.
Facta carta sub era Mª. CCª. XXª. IIIIª., mense iunio, regnante rege Alfonso in Toleto et Conca et // in tota Castella, dominante Cellorigo et toti Borovie et Castelle vetule Didaco Lope, Borrecus merinus regis testis, Ennecus Fortunionis miles de Villaseca testis, Fortunius Gonzalvez miles de Gamarra testis, Petrus Lopez de Silanes miles testis, Iohanne Garciez de Ambyuvo merinus testis. Martinus Petriz de Ponticurvo testis, Merinus dompni Orioli Pardus de Valle Orchanos merinus dompni Orioli testis, dompnus Iohanne de Fonzea et Garsias abbas cognatus eius testis, Martinus Petrez et Petrus Sancii et Dominicus Azenar de Fonzea testis, Dominico Calvo et Azenar de Castriello testis, Martinus Martinez et Dominicus Nunnez de Sagga de Suso testis, Petrus Martinez de Fontelactis testis, Stefanus presbiter de Sanctu Emillano de Equola testis, Petrus Sancii de Ribiella de Artable testis.
La iglesia de San Román en Silanes
La iglesia de San Román en Silanes ocupa el alto de un cerro entre el río Silanes, a cuyas márgenes se adosa la población actual, y el monte de La Llana, el emplazamiento de la población romana y pre-romana. En la falda oriental de este cerro se asienta el Barrio Alto de Silanes. La iglesia es el único edificio en lo alto del cerro, fiel testigo, sin duda, del lugar que ocupó la población bajo-medieval. El trazado de las calles del Barrio Alto en el cerro de la iglesia, responde al modelo en bastida, es decir, siguiendo las curvas de nivel, lo que sugiere que este fue precisamente el trazado de la cerca de Silanes, que se mantendría operativa posiblemente hasta el siglo XVII. A partir de esa fecha, pudo desarrollarse el Barrio Bajo, extramuros y a lo largo del río Silanes y de la calzada que conduce a Villanueva de Teba.
El templo actual se construyó a partir del siglo XV, seguramente sobre otra iglesia anterior, o algún santuario precristiano. La nave central está bien orientada, de occidente a oriente, distribuida en tres tramos, que se articulan mediante potentes contrafuertes, perpendiculares al eje de la nave en los entretramos, y oblicuos en la cabecera y a los pies de la nave. Estos contrafuertes neutralizan el peso de las tres bóvedas de terceletes con que se cubre la nave. Se completa esta estructura con la portada meridional, también gótica, con arco de medio punto, recorrida por baquetones sin encapitelados que parten de basas más anchas. El único punto de iluminación original que se conserva es el óculo del coro alto en el muro occidental. El resto de los ventanales, que la iglesia hubiera tenido, en el muro meridional en los tramos, y en el oriental en la cabecera, han desaparecido al ocultarse por el retablo en la cabecera y por las construcciones meridionales adheridas a la iglesia. Los nervios de las bóvedas se desarrollan partiendo de ménsulas decoradas con tenantes femeninos de largos cabellos en los esquinazos, y troncos escalonados e invertidos en los entrepaños.
La primera transformación que tuvo el edificio bajo medieval, fue propinado por la adhesión de una torre de planta rectangular en la parte meridional del segundo tramo, incorporándose a la estructura de la torre, tanto los dos contrafuertes como el paño del muro del tramo, para reducir los costes. La torre consta de un fuste de dos tramos mas un tercer cuerpo alto de campanario, separados por impostas horizontales, parece una construcción de bien avanzado el siglo XVI. El primer tramo de la torre alberga la sacristía, por lo que al menos, desde que esta estancia tiene ese uso, se realizaría un acceso alternativo a la torre, que actualmente discurre por encima del pórtico meridional de arco de medio punto fechado en el año 1832.
En el siglo XVII se adosaron dos capillas al primer tramo, cubiertas con bóveda de arista decorada, que al unirse a la nave principal mediante los arcos practicados en los muros, confieren a la iglesia el aspecto de una falsa cruz latina. Del siglo XIX ha de ser también el coro alto que ocupa parte del tercer tramo de la nave, y que en su parte baja se compartimenta en tres estancias, una de las cuales se utiliza como baptisterio.
La pila bautismal es románica del siglo XII, seguramente perteneció al templo anterior, posiblemente también románico. Es una copa lisa monolítica, con fuste redondo apoyado sobre una basa con grapas. El retablo mayor se compone de dos cuerpos distribuidos tres calles más un ático. Los casetones están rematados por frontones triangulares o curvos alternativamente, diseñados para alojar hornacinas en la calle central y, esculturas en bajo relieve en las laterales y el ático. Lamentablemente el retablo ha sido expoliado salvajemente en los tiempos modernos, habiendo desaparecido las esculturas del primer cuerpo, y de la calle central. Ahora estos lugares los ocupan fotografías modernas.
En el segundo tramo de las calles laterales se exhiben bellas esculturas en relieve del martirio de San Román, y en el ático otro relieve del entierro. Se corona el ático por un calvario clasicista del XVII, formado por tres esculturas exentas de la Dolorosa, San Juan y el crucificado. En conjunto es un bello retablo barroco de fines del XVII.
Las dos capillas están presididas por retablos gemelos de un cuerpo con tres calles más un ático, para alojar hornacinas, ambos barrocos de fines del XVIII o principios del XIX, que han sido también expoliados salvajemente.
En el segundo cuerpo de la nave hay otros dos retablillos de un cuerpo incrustados en sendos arcosolios, mas otro en la pared norte del tercer tramo con motivos de la pasión.
Los pilares de la fachada occidental fueron reforzados, por lo que presuponemos que pudo haber existido algún movimiento del firme en esa parte del cerro.